El discurso tóxico de Arauz
Es un calco corregido de Rafael Correa. El mismo discurso tóxico, con aire de autosuficiencia intelectual y una sonrisa cínica que provoca arcadas. Posee la dosis exacta de un embaucador profesional, al igual que su mentor político que mantuvo cautivo a todo un país durante una década, y que pretende volver por más en las elecciones del 2021, esta vez con traje de vicepresidente. La franquicia correísta está funcionando a la perfección, sea que hablen mal o bien del precandidato. Tiene a sus opositores pendientes de cualquier tropiezo verbal para masacrarlo en las redes y elevarlo a memes; sus seguidores aplauden a rabiar cualquier dislate por mínimo que este sea. Un tercer espectador ve con estupor que se repite la historia del 2006. Lo que no se puede negar a Correa es su olfato, escogió bien a su testaferro político, al títere, que de llegar al poder lo limpiará de toda culpa corrupta. Arauz niega que existan obras con sobreprecios en el gobierno de la Revolución Ciudadana. De verda...