Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Fiscalía

Vergüenza de asambleístas

Imagen
No es la lista de Schindler, no. Es de la afrenta pública. El pueblo, en un acto de soberanía y confianza pública, depositó su voto y los eligió sus representantes en la Casa Legislativa -máxima expresión de la voluntad popular- para que legislen y fiscalicen. Fueron, se sentaron y desviaron su camino. Abusaron de la fe de todo un pueblo. Asambleístas sin escrúpulos se han aprovechado de su posición de poder e influencia para beneficio propio. Esto es deleznable y merecen todo el peso de la ley sobre ellos y el castigo por la sola razón de la justicia. Es frecuente escuchar sus discursos grandilocuentes pronunciados desde las curules. Frente a las cámaras adoptaban poses de grandes señores, y se dan tiempo para dar clase de política y moral. Decían combatir la corrupción y han sido parte de ella. ¡Farsantes! No son todos los asambleístas, en eso estamos de acuerdo. Hay quienes destacan por su acrisolada talla moral. Pero los innombrables son muchos: unos están huyendo; otros son invest...

No basta con gritar ¡cojan al ladrón!

Imagen
No basta con indignarse, hay que actuar. No les importó el sufrimiento, el dolor y la angustia que nos infligía por dentro la pandemia del coronavirus. Todos o casi todos hemos perdido un familiar, un amigo, un vecino o un conocido en esta tragedia llamada global. Nada de eso los conmovió, lo único que tenían en mente era robarse la plata de los afiliados a la seguridad social, mientras otros velaban -a la distancia- a sus seres queridos. Se aprovecharon del dolor ajeno. Se adjudicaron contratos truchos. Se levantaron con la plata. Quisieron fugar en avioneta y saborear la miel de sus fechorías en otros lares. Pero se olvidaron que la avaricia y la envidia, ambos pecados capitales, se pagan aquí. Habrá quien lo llame castigo divino, eso nunca lo sabremos, tal vez en el juicio final, por lo pronto enfrentan la justicia terrenal. Todos se indignan, todos gritan:¡cojan al ladrón!, pero nadie lanza la primera piedra. Lo cierto es que muchos más morirán -Dios no quiera- por falta de insumos...