Vergüenza de asambleístas
No es la lista de Schindler, no. Es de la afrenta pública. El pueblo, en un acto de soberanía y confianza pública, depositó su voto y los eligió sus representantes en la Casa Legislativa -máxima expresión de la voluntad popular- para que legislen y fiscalicen. Fueron, se sentaron y desviaron su camino. Abusaron de la fe de todo un pueblo. Asambleístas sin escrúpulos se han aprovechado de su posición de poder e influencia para beneficio propio. Esto es deleznable y merecen todo el peso de la ley sobre ellos y el castigo por la sola razón de la justicia. Es frecuente escuchar sus discursos grandilocuentes pronunciados desde las curules. Frente a las cámaras adoptaban poses de grandes señores, y se dan tiempo para dar clase de política y moral. Decían combatir la corrupción y han sido parte de ella. ¡Farsantes! No son todos los asambleístas, en eso estamos de acuerdo. Hay quienes destacan por su acrisolada talla moral. Pero los innombrables son muchos: unos están huyendo; otros son invest...